Los errores relacionados con medicamentos constituyen la principal causa de eventos adversos en los hospitales, representando un 19.4% del total de lesiones que producen discapacidad o muerte.
Las causas que llevan a eventos adversos se inician desde la selección prudente del medicamento, administración como se menciona anteriormente y se extienden hasta el seguimiento (monitoreo) del efecto del medicamento en el paciente.
Según las acciones inseguras y factores contributivos más frecuentes identificados, se podrán implantar las siguientes acciones, las cuales dependerán de las características y desarrollo de cada institución:
- Las hojas de prescripción preimpresas ayudan en la prescripción de los medicamentos más habituales protocolizados en situaciones concretas (en pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas), en procedimientos complejos (ingresos en unidades de atención crítica) y en tratamientos quimioterápicos, entre otros. Además permiten estandarizar los medicamentos y las dosis a utilizar.
- El cálculo de las dosis en función del peso u otros factores, tales como la función renal, facilita la aparición de errores. Para evitarlos, se recomienda utilizar nomogramas que simplifiquen los cálculos, los cuales pueden incluir múltiples factores para la dosificación, como peso del paciente, concentración de la disolución, velocidad de infusión, etc.
- Los protocolos de actuación, directrices, escalas de dosificación y listas de control para la medicación de alto riesgo (citostáticos, anticoagulantes, opioides, insulina, soluciones de electrolitos con potasio, magnesio, sodio o fosfato) han de ser de fácil acceso para los médicos, farmacéuticos y enfermeros.
- Cualquier prescripción que genere algún tipo de duda debería ser clasificada antes de su administración. Los medicamentos no deberían ser administrados hasta que la duda se haya aclarado.
- Todos los profesionales que administran medicamentos deberían tener fácil y rápido acceso a la guía fármaco terapéutica.
- Asegurar que los profesionales que realizan la administración de medicamentos tengan acceso a la información clínica del paciente en el lugar de atención.
- Se recomienda la utilización de sistemas automáticos de registros e identificación de medicamentos y pacientes (códigos de barra, registro automático de medicamentos administrados, etc.)
- Comprobar la prescripción y la etiqueta del fármaco dispensado por el servicio de farmacia y que ambas estén claramente escritas.
- Si una dosis es inusual debería generarse una alarma entre los profesionales que participan en el
- proceso de prescripción y plantearse la posibilidad de un potencial error. Es importante observar que las dosis habituales de los medicamentos orales son unitarias (1 o 2 tabletas, 5 o 10 mililitros de soluciones orales). Los medicamentos inyectables también son presentados en ampollas o viales correspondientes a dosis habituales.
(Tomado de la Guía Técnica "Buenas Prácticas para la Seguridad del Paciente en la Atención en Salud" - Mejorar la Seguridad en la Utilización de Medicamentos)
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